miércoles, 15 de diciembre de 2010

la primera semana critica


Muchas lunas han pasado desde mi último párrafo.El astio laboral nubla mi mente con pensamientos obsesivos,y hasta durmiendo,sigo cocinando.Mi pasion es mi maldicion,hasta el punto de no comer ni cenar un dia,tras una media de 13 horas non stop,cuyo efecto se nota en una mas que marcada perdida de peso,que salta a la vista.Aun asi,soy bastante feliz y me recupero rapido,del palo moral.
Es curioso ver como gente que no conocia el restaurante,llegaba al comedor estirados como pollos,a observar,a catalogar...a poner nota.
PFFF.....estan cojonudos pa poner nota..jaja
Bueno,tras los dos primeros platos,se les quita el miedo de..este chico tan joven,que nos cocinara?
A partir del cuarto,empiezan a comprender que ya estan seguros de que no pasaran hambre.Es placentero,observarles desde la cocina,y ver como buscan entre ellos confidentes de sensaciones,hasta el punto de ruborizarse y sonreir,cuando se descubren espiados...y cuando vas a verles a la mesa,sin afeitar de dos dias,sudoroso,y poco agradable a la vista,........descubres,porque eres cocinero y esperimentas ese momento tan breve como dulce,de ver que las caras estiradas de pollo,han cojido colorcito con el vino,empatia con la cena,y naturalidad con la sensacion de..que rico!
Es tan grande el sacrificio de muchos,para el disfrute de tan pocos,que es dificil dar una razon objetiva de por que alguien quiere dedicarse a la cocina..Los cocineros somos enfermos,cuya enfermedad radica en hacer felices a los demas.Solo entonces,somos felices.