

cuanto daría yo,
cuanto seria capaz de sacrificar,
cuanto entregaría sin vacilar,
solo por poder llorar.
Por entregar un sonoro llanto,
estallido de rabia e impotencia,
cumulo de despropósitos,
guardados por la apariencia.
Costumbre cogida en la infancia,
que en la madurez es pesar,
a mi modo de ver ignorancia,
para los demás frialdad.
Pero seria capaz,
ya con la cabeza fría,
de llorar alguna vez,
y no solo de alegría?
Lo dudo,mi buena amiga,
es difícil de explicar,
como un hombre hecho y derecho,
no se permite llorar

No hay comentarios:
Publicar un comentario